miércoles, 20 de noviembre de 2013

Holometabolismo

Hoy le he pedido a eso que hay ahí dentro que salga, merece ver el espectáculo. 
Promete no manchar las paredes y me ha jurado que no va a llorar. 
Es lista, te ha mirado por las noches,  las impares. 
Esas cuando giro una vez a la derecha y dos a la izquierda. 
Conoce bien la habitación del ruido, donde el diálogo se transforma. 
Opina bien sobre todo, y sobre todo intenta ser imparcial. 
Se ríe casi tanto como yo si me encuentro al nivel del suelo. 
Me se el principio, vivimos lo contemporáneo, también me se el final. 
La franja paralela es invisible, aunque puede durar para siempre. 
Arden las palabras intermitentes con el simple contacto entre la piel.

Y así, besó el niño al insecto azul.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

El éxodo de la combustión.

El eslabón que acabó perdido de tanto buscar un camino.
La sonrisa más triste que te hizo tan feliz.
Semicírculos oscuros que no querían dormir por las noches.
El ciclo que quiere cerrarse donde se abrió por vez primera.
La banda sonora que te despertaba por las mañanas.
El espejo que admiraba, y ahora echa de menos tu espalda.
Septentrional el acento de aquellos buenos días.
Sabían palabras en francés tus labios y mi boca las traducía sin habla.
Cuando dos metros cuadrados de la habitación fueron sólo para uno.
Yo te miraba desde fuera, como una burbuja, frágil, perfecto y transparente.
Me diste la oportunidad para hacerme valiente...
Intención variable y vehemente que no super aprovechar.
Me gusta repetir mentalmente ese primer instante, tan insolente.
Verdades que se pierden en el aire, no tienen ni siquiera eco.


Entonces, ¿Que haremos cuando se acabe toda esta pólvora?...
Dímelo, si yo las únicas chispas que conozco son las que surgían con el roce de nuestra piel. 

lunes, 21 de octubre de 2013

Soy la tercera persona del singular.


La fabula esquimal, donde solo hacía frío por las mañanas. 
El mérito invisible, que sólo se toca cuando callas.
La ruta en superficies, de pieles a veces poco delicadas.
El ámbar del ocaso, que se desnuda en paredes estancas.
La penúltima canción triste, que se dedica en absoluto silencio.
El primer gesto inconfundible, que se observa con cierto miedo.
La explicación más surrealista, para la historia jamás contada.
El motivo incandescente, escondido en la sombra mejor cincelada.
La moral confusa y transparente, que nos mira entre los dedos.
El recuerdo detonante, la caricia madura y se convierte en beso.
La lección inútil, que se nos antoja demasiado complicada.
El clima tropical, que se emborracha y se confunde con miradas.
La furia más dulce, controlada por nuestros impulsos humanos.
El medio de transporte, que llevó a fundirse un cuarteto de manos.

Puedo decirte poco sobre el tiempo, nunca entendí de relojes.

jueves, 3 de octubre de 2013

Equinoccio.


Enredó los dedos, hasta no saber si se retorcían o se cruzaban. 
Confundió el deseo ingenuo con su única y primaria necesidad, demasiado evidente.
Insomnio frecuente, que se espaciaba entre la calidez de la pared que la abrazaba.
Animal de costumbres insanas, se volvía por las noches silencioso y  marsupial.
Desgarraba sin quererlo las redes imaginarias, su risa se escapó por el hueco menos ancho.
Se retrasó el Otoño porque el calor seguía del Verano enamorado.
Naturaleza visceral, que se dedicó a construir castillos de aire.
Aprendiendo palabras en francés, para disimular con desdén la evidencia.
El camino horizontal era recto, pero eligió cruzar el laberinto.
Solía ser demasiado constante, en tareas equivocadas.
Mente con poder efervescente, de cero a infinito y el santo al cielo.
Dejó de lado la siesta, perdió sus conocimientos sobre la cubertería.
Canciones que huelen a desierto, a dormir y buenas noches.



Besó a tantas letras que se acostó Celeste y despertó Deleste.

martes, 24 de septiembre de 2013

Garabato en forma circular.


La imposibilidad del enfado lo empeora todo. 
Se remueven mis entrañas más dulces en direcciones opuestas.
Ambiguos equinoccios que quieren cogerme de la mano.
Me revuelvo como si evitará la opción de anestesia local.
Constante aprendizaje unilateral, sin viceversa.
Pésima autodidacta en busca de alguna que otra lección.
Me espío en el espejo y parezco demasiado callada, un poco cobarde.
Presumiendo de que se tanto, sin apenas haber disfrutado.
Rallajos de una época supuestamente desapercibida, aérea.
Recursos escasos para una mecánica líquida.
Desfile torpe y estudiado para andar caminos de puntillas.
Insistente corrección de lo que parece un hábito ineludible.
Condicionamiento ajeno de mis costumbres más propias.


Siempre me la juega, mi naturaleza visceral.

lunes, 9 de septiembre de 2013

"Le vent venant"


Hoy no te quiero contar nada.
Me cuidaré en las yemas verdades explícitas.
Discuten, mis ojos y mis hombros.
Será porque observo y bailo a la vez.
Sin sabor, el sudor de la segunda siesta.
Se escurre en la nuca con clase cosaca.
Calculando la mecánica improvisada.
Para que todo parezca cogernos por sorpresa.
Ciclos del sueño que nunca se ponen de acuerdo.
He visto que has puesto los relojes en hora.
Certezas que queman sólo si las sabes.
Y cuando no, te hierven en las venas.
Autodidacta, conoces el fallo del discurso.
Aun así sueles leerlo con todas tus faltas.
Recuerdas escenas falsas o desconocidas.
Al final se convierte en familiar la carga.
Estricta lógica la de tus castigos.
Sin guardar perdón a la primera persona.
Me gusta si no sabes nada, tan bonita.
Que pequeñita te quedas a oscuras.





Podré ser la ola, sólo si me rompo.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Buenas noches Cocodrilo.

Te echa de menos, esa que dormía contra la pared.
yo la riño y zarandeo, pero al final nos abrazamos.
No sabe llorar silenciosa y le queman de lágrimas los ojos.
Tú te bebes su risa a sorbos, en aquella viña del Señor.
Dejó que le picase un mosquito en una arruga de su izquierdo talón.
Le rajaste la bandera, la que llevaba delante pecho.
Sería más practico olvidarlo todo, quisiera ser pragmática por una vez.
Me guardo el sabor a almendras y la manía de trasnochar.
Tu aversión a los insectos y yo, lepidoptera.
Se escamó la posibilidad en mil pedazos, tantos como imposibles.
Fue entonces cuando la duda se escapó de su rincón.
Conocí tantos lugares como recorridos nocturnos vivieron mis dedos.
Exploté al poder de mis cosquillas, desconocido hasta el momento.
Desarrollaste en mi la virtud de levantar la barbilla a ciento veinte grados.
Era de expertos el engaño, sin duda el mejor hasta el momento.
Apagaste la luz y te fuiste, me dejaste a oscuras. 
Yo no llegaba, ni de puntillas.

Espero que duermas cocodrilo, no se te daba muy bien.