domingo, 29 de agosto de 2010

Cuando el imperio nació.

Hace un año se levantó el imperio, para mí.

Ví de pronto brillar las estrellas que habían estado tanto tiempo apagadas, o al menos eso pensaba. Las constelaciones del imperio se multiplicaron y con ellas se encendió el oscuro cielo que nos bañaba por aquel entonces. Empezó la brisa a acariciar mi cara, y entonces me di cuenta de que todo era mío, y de que había estado delante de mi tanto tiempo. En el mismo momento que nació algo nuevo, comenzó de la misma manera a tambalearse, nunca había conocido cosa tan delicada. He intentado todo este tiempo alimentarla y a veces dudo entre si lo he hecho demasiado o tan poco que no apenas ha crecido en estos 365 días.

No quiero resumir la vida en las nuevas y desconocidas tierras porque sería una larga historia que he intentado narrar otras veces. Tampoco quiero conocer el porque todo lo que ha pasado, aunque quizás si querría entenderlo.

Desde entonces he sido una persona feliz, triste, impaciente, ilusionada, esperanzada, miedosa, respetuosa, descarada, tentativa, perseverante, consciente, inconsciente, testaruda e inocente.

Todo cuanto he pensado, escrito, vivido, sentido o experimentado ha nutrido mi alma con la intención de ensancharla hasta el punto que no cabe en mi cuerpo. ¿ Como decir que soy feliz si la verdad es que el recuerdo me está astillando mi rojo corazón ? Aun así, se que puedo decir que con cada recuerdo triste ha crecido y se ha hecho más fuerte mi mundo interior, ese mundo que un día alguien me descubrió y yo no tenía ni idea de que existía.

Que se haga corta la noche, y venga ya el día.. esperemos entonces hasta el próximo año para celebrar que el imperio nació y sobrevive, que todo lo que sucede precede, y lo que no procede nunca sucedió.

Buenas noches mi querido Imperio del Sol.


lunes, 16 de agosto de 2010

Inevitable.

Que lejos se me antojan, que silencioso lo oigo y cuan oscuro veo hoy el que fuera el imperio. Que inexplicable siento todo lo que ha transcurrido en este tiempo. Proporcional a la importancia de los cambios es la dificultad de asumir los hechos trascendentales que nos suceden. Es como si me quedase con la mitad de todo lo que ha sido, la parte exacta de lo vivido, algo que estará incompleto para siempre. Es como si el tiempo no pasase y al mismo tiempo se apresura en avisarme de que el final esta cada vez más cerca. No hay nada como caer dormida en un sueño, en donde no importen todas las cosas que pasaron de ser lo que nos unía a lo que nos ahora nos separa.




Lo que suma, además de sumar resta.
Y viceversa.