miércoles, 24 de noviembre de 2010

Buenas nuevas noches.

Que sorpresa al despertarme después de tantas jornadas sin vigilia. La oscuridad había ocupado mi cama y no había manera de levantar al reloj biológico que me avisa cuando llega el día.

Y es que el sol se ha muerto en el imperio. Ha sido de pronto sin avisar, cuando nadie lo esperaba, sin que ningún ser de este ni de otro mundo llorasen su fuga anodina.

Es por eso que duermo desde hace dias.. no hay más luz que caliente mis blancas sábanas, no hay más calor que ilumine mis tostadas mejillas. Ahora todo se cubre de sombra y de gris, esperando a que la Aurora se decida.

Ahora todo es tan raro, porque el verde nunca más será verde, y el azul siempre será marino. Espero poder soportar los cromatismos y no creer que la falta de su luz me está volviendo loca.. Puede que sea más difícil de lo que pensaba y que la vida sin el no sea triste, pero si dolorosamente diferente.


Yo sabía que este sol, tarde o temprano nos dejaría, aunque fue él, el que hizo nacer esta historia, era cuestión de tiempo que se marchase o el imperio moriría.