lunes, 31 de enero de 2011

Es como amar las cosas frágiles.

Ultimamente siento que perpetúo las partes más personales de mi experiencia, les hablo y lo que es más importante, les dejo hablar. Que se lleve este aire alborotado esas cosas que ya no me importan, que me despeje la mirada y que me estremezca de frío de la cabeza a los pies. Son esas preocupaciones neutras, las que aun no saben como han nacido ni porque, pequeñas desconocidas que desordenan nuestros sentimiento y que probablemente no lo pretendan recoger. Pídeme que recuerde y llenaré el espacio con momentos fraternales, tan dolorosos como dulces y tan viejos como lejanos. Hoy me duele lo que adoro, y es que a veces tanta susceptibilidad no va bien.

never forget.






sábado, 29 de enero de 2011

Azul índigo.

Es casi de día aunque el cielo como de costumbre se mantiene apagado en esta tierra. He desvelado demasiados secretos cegada quizás por un nuevo tipo de luz desconocido. Un haz brillante y azul, que sin iluminar demasiado el cielo ha conseguido que vislumbre y descubra que cosas que creía muertas están aun vivas en lo más profundo de mi mente. Puede que tenga sueño para poder hablar de ello largo y tendido, o también puede que no quiera pensar en nada y tan solo necesite entrar en ese sueño inerte que puede ocupar espacios incalculables. Seguramente este bastante equivocada como ha ocurrido con cercana anterioridad, ni reluce todo lo que brilla, ni todo lo que resplandece necesita necesidad.





Conozco cosas que en lo más oscuro traen luz, quizás tu conozcas a esas que traen tinieblas a la claridad.

domingo, 16 de enero de 2011

El destello.

Hoy un rayo de luz involuntario se ha colado en el espacio habitable. Un pequeño haz de luz ha invadido el oscuro y a la vez pacifico firmamento de este mi imperio. Me he acostumbrado a que las tinieblas me calmen y creo que la intensa claridad que irradian los antiguos astros me perturba de manera inexplicable. Será que ahora vivo estática en el opaco color, como los ojos que no ven y el corazón que no siente, me sitúo de la misma manera ante lo que antes era familiar y ahora se me ha convertido en extraño y ajeno. Puede que de pronto nos visite el fulgor y yo no sepa que hacer, o también puede ser que nunca más nos venga a ver.



la espera de lo desconocido es la más incierta.
la de lo sabido, la mas dolorosa.