lunes, 24 de octubre de 2011

Sincronización eterna y nunca finita

Cuando me hablas del tiempo.

La mutua sonrisa.

Esa fuerza con la que te agarras a una esperanza.

Las promesas de mejora en nuestras vidas.

Que me conozcas tanto.

Sentirte cerca, muy cerca.

Los silencios necesarios.

Que me quieras con todo.

Cuando me necesitas.

El afán recordatorio.

Si me haces llorar de alegria.

El vínculo irrompible que solo sabe crecer.

La manera en que me miras.

El sentimiento de amor y familia.

Tu paciencia infinita y bendita.

Si me dices que todo irá bien.

Cuando te quedas dormida.

Adoro todo lo tuyo. Se que lo nuestro durará mucho más que nuestras propias vidas.

Te quiero.