lunes, 31 de diciembre de 2012

Dos mil doce


Gracias por estos 12 meses, a todos vosotros, mi familia (la de Elche y la de Barcelona) y mis amigos (repartidos por todo el globo terráqueo), vosotros que sabeís soportarme y quererme con esos dolores de cabeza que os doy… Espero haber sido para vosotros un recuerdo feliz este año.

Enero llegó con reticencias, amigos invisibles se convirtieron en tangibles y hasta mi pelo cambió de color. Monos venidos de ártico nos hacían bailar, mientras descubría en submarinos cosas nuevas en las que creer. Accedimos a laberintos desconocidos que durante el año volveríamos otra vez.

Según llegó Febrero con prisas sustitutas, pasó sin penas pero con glorias en forma la gran mayoría de copas. Descubriendo pedacitos escondidos y ocultando aquellos pedazos más grandes que de nada nos servían.

En Marzo con mi cuarto de siglo se retomaron relaciones descuidadas. Empecé mi número nuevo al ritmo de cifras y letras, bailando y saltando. Se sucedieron las celebraciones con aquellos que me cuidan de cerca y de lejos a lo largo del año.

Entre santas y santos llegó mi Abril, notando en ciertas cosas ligeros cambios. Sonriendo ante las dudas, utilicé colores flúor para combatir a los que nos querían hacer daño.  Monas de pascua , paellas familiares y Sant Jordi con rosas de allegados.

En Mayo entramos bailando, de fondo nuestra querida Murcia para no perder la tradición, entre "pedazos temazos" y canciones favoritas haciéndole hueco al calor. Retomando la relación con la arena de las playa entre cervezas y visitas a los rincones Güell, en ferias andaluzas ficticias y conociendo a mi propia Lana del Rey.

Junio Bruto ( fundador de la república romana ) se abrió paso entre fiestas, jarana y más playa.  Llegaron del sur a casa, salidas a puertos de aventuras con las visitas iliciitano-murcianas. Y al ritmo nuevamente de la música disfrutamos luxóticos de fiestas por las noches y desayunos por las mañanas. 

Nos sorprendió Julio no por caluroso, si no por los cambios que yo conocía y esperaba. Fue entonces que el arte de las musas ocupó lo que quedaba del mes, Benicassim y Benidorm ejercieron de anfitriones pero con Lizipaina esta vez. El sol se asentaba en nuestras pieles y nosotros nos tumbamos en las suaves toallas de cualquier playa mediterránea.

El principio del mes más festivo lo empezamos entre arenales musicales. Agosto, rescatando a antiguas personas que viven cerca de ciertas montañas. Disfrutamos algunos pues no estábamos todos de las siempre especiales fiestas ilicitanas, esos días de verano inolvidables aunque este año la palmera no iluminara.

Septiembre como siempre séptimo llegó con decisiones esperemos acertadas. En la ciudad de las palmeras, en Albacete entre ferias y en Madrid con una corta estancia muy bien aprovechada. Dias mejicanos, bebiendo mojitos, en este mes la Ali empezó a hacer tartas.

Octubre me presentó a un hermano desconocido el cual había estado cerca de mi hacía atrás unos años. Entre cumpleaños y celebraciones nació una nueva alegría mi quinto sobrino el 23 de este mismo mes. Volví a la ciudad de los condes a ser futbolista y a aprender.

Noviembre en dulce se desató con una casualidad en una red social. Me trajo un par de regalos adelantados antes de navidad, uno con nombre salvaje y el otro venido del mar. Que lo que la música unió no lo separe el hombre. Grabé en mi piel una cruz para que me indique el camino, por si no tengo donde ir, siempre sabré donde volver.

Como siempre el último mes, mi número favorito, el 12, Diciembre. Se adelantó la primavera musical, aunque pasamos algún día sobre el hielo el mundo no se acabó. Como el turrón quise volver a casa con los míos por Navidad ( aunque tenga en Londres un trocito de mi blandito corazón ). Aquel que me dio regalos adelantados me quito uno, se había equivocado al leer el destinatario. Suerte que nunca he sido una persona materialista y se vivir con besos, caricias y abrazos.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Aquel que viene del mar.


Brisas de huracanes silenciosos que arrasan con todo lo malo que existió.
Energías cinéticas que mueven el mundo de manera mágica y misteriosa.
Ladrones de sonrisas con sacos llenos de recuerdos felices.
Predicadores de creencias utópicas curiosamente contagiosas.
Despertares cálidos que prometen volver a los sueños nocturnos.
Cielos con la falda teñida de gualda que presagian importantes acontecimientos.
Marcas de arañazos que trazan constelaciones desconocidas.
Espacios reducidos a la mitad que expresan una dimensión infinita.
Risas que vacias de sonido tienen el alma grande, muy grande.



Nuestras pautas irregulares haciéndose camino en rutinas exquisitas.