jueves, 28 de febrero de 2013

Reflejos vacios, gavetas llenas.


No puedo dormir, será el déjà vu del espejo de mi habitación.
Ese morado, color de la republica que se instauró.
Quizás tu muñeca te hable de mi con otro nombre, por las noches.
Se te olvidaron en Diciembre los otros diez mandamientos.
Fue fugazmente el Domingo mi día favorito.
Como la tarde que tomábamos vino guardando el equilibrio.
Cuando hablábamos en horizontal y me cortabas la respiración.
Aprendí palabras de un nuevo diccionario para después quemarlo.
Aun mantengo para el fénix las cenizas, por si volvieras.
Puede que el centro de gravedad estuviera mal situado.
Quizás me avisaste mientras dormía y no hubo mensaje subliminal.
Apretabas con tanta fuerza, pensé que me querias sujetar.
Se estrelló la garantía de las palabras verdaderas.
Las sábanas que entonces ardían, quedaron heladas.
Y se echo a perder la suerte que latía dentro de mi pecho.
Retumbaron en el suelo los cimientos, había olvidado el temblor.
Erizaste mi nuca con el que sin saberlo fue el último aliento.





Acabo de leerte y he decidido que no quiero tener cajones, nunca más.

lunes, 18 de febrero de 2013

Tancar després d´obrir


Potser no va acomiadar-se com jo volia
Qualsevol dels meus sentits va adormir-se aquella nit
No va trigar gaire en esborrar el que existia
Tremolava i tancava els ulls el meu cos imaginari
Bombava la sang lenta i trista
S´escorria entre el llençol un sospir culpable
Pensava nerviós que mai tornian a veures 
I va ser amb causa, perquè tenia part de raó
Estava obert el seu calaix de botons 
No era l´única cosa que havia oblidat tancar.



Són aquestes marques invisibles les que veiem per sempre.


PD: Espero em perdoneu si la "qualitat" no és la mateixa. És el meu primer assaig en català.


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En castellano: 


Puede ser no se despidiera como yo quería
Cualquiera de mis sentidos se durmió aquella noche
No tardó mucho en borrar lo que existía
Temblaba y cerraba los ojos mi cuerpo imaginario
Bombeaba la sangre lenta y triste
Se escurría entre la sabana un suspiro culpable
Pensaba nervioso que nunca volverían a verse
Y fue con causa, porque tenía parte de razón
Estaba abierto su cajón de botones
No era lo único que había olvidado cerrar.




Son estas marcas invisibles las que vemos para siempre.

martes, 12 de febrero de 2013

El albur que quiso ser azul.


X-  No hablas...


Y-  Ya... no se bien que me pasa.


X-  ¿Es el pecho?


Y-  No, hoy es otra cosa. Me duele muy diferente.


X-  Tienes los ojos brillantes. Estas gris, triste.

Y-  El color gris es increible...


X-  Déjame entenderte.


Y-  Me he dado cuenta de que tantas cosas que creí casuales, estaban premeditadas desde el su primer momento de existencia.


X-  ¿Si fuera así? ¿Cual es el problema?


Y-  Siempre he pensado que todo se reducía al albur, y ahora no lo siento en ninguna parte.


X-  ¿Insinuas que no existe la casualidad?  


Y-  Exacto. Me quema admitirlo, es una especie de decepción.


X-  Entonces.. Ahora, ¿Crees en el destino? 


Y-  No, no, no... en absoluto.


X-  Eres rara.


Y-  El raro eres tú, que opinas que existen los dos ¿O no?


X-  Explicarlo es difícil, pero entenderlo aun más.


Y-  Es como cuando hablas de Dios.

X-  ¿Que pasa con eso?


Y-  No sabes explicarlo, no lo entiendes.


X-  Hay cosas que no se explican, no se entienden. Son cosas en las que se cree sin más. Deberías practicarlo de vez en cuando.


Y-  Siempre lo hacía.. Es lo que he hecho hasta hace poco...


X-  Te ha debido de ir realmente mal si has perdido el dogma de toda una vida.


Y-  Visto así no me queda mucho en que pensar.

lunes, 11 de febrero de 2013

El periodo perenne


Los principios de ciclos, redondos y poco complicados. Las etapas suaves donde la temperatura es lo único que no cambia. Lapsos indeterminados que duran lo que dura el tiempo no estipulado.
Viejas costumbres que abdican en nuevos propósitos. Periodos frágiles que apretan los puños sujetando cuerdas invisibles, cálculos inexpertos y equilibrios extraños.
Razonamientos mudos que benefician con su duda a las nuevas oportunidades, las observan, les sonríen. Árboles caducos que sufren metamorfosis a tiempos perennes.
Lo desconocido es atractivo y se convierte en familiar a un ritmo estéticamente peligroso. 
Épocas en que cualquier hecho pasado nunca fue mejor. Catarsis que enmudecen mis sentidos y anulan mi juicio, es inevitable.




No se si respiro Xaloc o Gregal, no los distingo, el día que entienda de vientos mi razón será definitiva.

martes, 5 de febrero de 2013

El relieve humano.


[Aviso: Puede que algunos no entiendan esta historia, puede que haya demasiadas cosas en ella para explicar]


En un tiempo cronológicamente incierto, la vida de los hombres era bastante diferente a lo que vivimos en nuestros dias.

El hombre solo vivía cerca de la costa. Era una obsesión innata la que invadía su mente desde su nacimiento hasta su muerte. Amaban los fiordos, los golfos, las rias, las desembocaduras, las calas, los cabos, los delas, las albuferas, los estuarios... estaban enamorados del mar y de los océanos, del agua, de su humedad y de su sabor salado.

Como en cada era vivida por el ser humano, había unos hombres más fuertes que otros.

Algunos, desde niños eran valientes y sin miedo se echaban al mar a nadar. Pero otros por el contrario sentian un respeto enfermizo a las olas espumadas que se volvían dóciles en la orilla.

Los hombres que sabían nadar, comenzaron a mandar sobre los que no sabía. Sin motivos, sin explicaciones y además con estricta potestad. Eran duros y severos, dañinos e indulgentes. No perdonaban a sus hermanos que no quisiesen echarse al mar... 

Un día, los hombres "débiles" comprendieron que no podían convivir con los fuertes, que lo único que conseguirian sería dolor y mala vida. 

Los hombres que no sabian nadar y que temian a los océanos se marcharon entonces. Camino adentro, donde el agua sería dulce en lugar de salada, donde el aire sería seco y la tierra sería tierra y no arena con sal.  Ellos aprendieron a amar a las montañas, los cerros, los valles, las cañadas, las mesetas, las cordilleras, los cañones, las colinas... estaban enamorados d la tierra y de las rocas, de los arboles, de su vida y de su tranquilidad.


Entonces dijo un hombre a los todos demás "No os fieis nunca de aquel que viene del mar".