lunes, 2 de septiembre de 2013

Buenas noches Cocodrilo.

Te echa de menos, esa que dormía contra la pared.
yo la riño y zarandeo, pero al final nos abrazamos.
No sabe llorar silenciosa y le queman de lágrimas los ojos.
Tú te bebes su risa a sorbos, en aquella viña del Señor.
Dejó que le picase un mosquito en una arruga de su izquierdo talón.
Le rajaste la bandera, la que llevaba delante pecho.
Sería más practico olvidarlo todo, quisiera ser pragmática por una vez.
Me guardo el sabor a almendras y la manía de trasnochar.
Tu aversión a los insectos y yo, lepidoptera.
Se escamó la posibilidad en mil pedazos, tantos como imposibles.
Fue entonces cuando la duda se escapó de su rincón.
Conocí tantos lugares como recorridos nocturnos vivieron mis dedos.
Exploté al poder de mis cosquillas, desconocido hasta el momento.
Desarrollaste en mi la virtud de levantar la barbilla a ciento veinte grados.
Era de expertos el engaño, sin duda el mejor hasta el momento.
Apagaste la luz y te fuiste, me dejaste a oscuras. 
Yo no llegaba, ni de puntillas.

Espero que duermas cocodrilo, no se te daba muy bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario