martes, 24 de septiembre de 2013

Garabato en forma circular.


La imposibilidad del enfado lo empeora todo. 
Se remueven mis entrañas más dulces en direcciones opuestas.
Ambiguos equinoccios que quieren cogerme de la mano.
Me revuelvo como si evitará la opción de anestesia local.
Constante aprendizaje unilateral, sin viceversa.
Pésima autodidacta en busca de alguna que otra lección.
Me espío en el espejo y parezco demasiado callada, un poco cobarde.
Presumiendo de que se tanto, sin apenas haber disfrutado.
Rallajos de una época supuestamente desapercibida, aérea.
Recursos escasos para una mecánica líquida.
Desfile torpe y estudiado para andar caminos de puntillas.
Insistente corrección de lo que parece un hábito ineludible.
Condicionamiento ajeno de mis costumbres más propias.


Siempre me la juega, mi naturaleza visceral.

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